Además del paisaje quieto de la roca y las concreciones, hay otro paisaje subterráneo mucho más discreto y frágil. Los especialistas han encontrado un poblamiento vegetal en la cavidad: hongos sobre el guano formado por la acumulación de las deyecciones de los murciélagos y algunas colonias de cianobacterias y algas. En la boca de la cueva ha crecido la hiedra (Hedera helix) y otras especies que buscan un ambiente umbroso y húmedo, como el culantrillo de pozo (Adiantum capillus-veneris) y la pelosilla de cueva (Chaenorhinum tenellum). Respecto a la fauna, se conoce la existencia de una colonia de murciélagos que los especialistas evalúan en unas pocas docenas de individuos. Actualmente ocupan los rincones más apartados del recorrido turístico.

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